No concebimos otra cosa que la eternidad para nosotros mismos. Siempre habrá un día más en nuestras vidas. Siempre habrá una hora más. Al no saber el momento exacto de nuestra muerte, la única posibilidad que tenemos de entender nuestra vida es a través del concepto imperfecto de eternidad. Y es “imperfecto” porque lo sabemos falso. Pero es igualmente descriptivo de lo eterno; de una eternidad prosaica, tangible, pobre, pero productiva.
El desconocimiento del momento en que se producirá nuestra muerte genera esta peculiar idea de eternidad. Y esta idea es, además, la que nos permite soportar nuestra interminable finitud.
domingo, 23 de diciembre de 2007
La idea de lo eterno
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20:16
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